Alegaciones aclaratorias y complementarias: ¿en qué consisten y en qué se diferencian?

En un juicio o en una demanda, cuando alguien presenta pruebas y documentos, la otra parte puede decir algo sobre ellos. Eso se llama una alegación. Hay dos tipos de alegaciones: aclaratorias y complementarias.

La admisión de alegaciones complementarias o aclaratorias es una excepción al principio de preclusión, según lo establecido en el artículo 400 de la LEC, que establece que los hechos y fundamentos de derecho deben ser presentados en un momento determinado.

El principio de preclusión en las alegaciones de las partes, como se describe en el artículo 412 de la LEC, tiene como objetivo garantizar la igualdad de armas y la contradicción en el proceso. Por lo tanto, el artículo 426 de la LEC permite únicamente la presentación de alegaciones complementarias, aclaratorias o rectificaciones de pretensiones secundarias. No se permite la presentación de alegaciones principales que modifiquen la pretensión original. Esto es para proteger la debida garantía del proceso.

¿Quieres saber más en qué consiste cada una y en qué se diferencia? Te lo detallamos todo a continuación.

¿Qué son las alegaciones aclaratorias y las alegaciones complementarias?

Las alegaciones aclaratorias se usan cuando se quiere corregir o aclarar algo que se ha dicho antes. Las alegaciones aclaratorias son como decir «eso no es lo que yo quise decir». Es como si alguien te escucha y entiende mal lo que dices, y tú le explicas lo que querías decir.

Por otro lado, las alegaciones complementarias (según el art. 426.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) se usan cuando se quiere agregar información que no se mencionó antes. Las alegaciones complementarias son como decir «aquí hay más información que no mencioné antes». Es como si alguien te pregunta sobre algo y tú no le das toda la información en ese momento, pero luego te das cuenta de que hay más que decir y se lo dices después.

En resumen, las alegaciones aclaratorias se usan para corregir o aclarar algo que se ha dicho antes, mientras que las alegaciones complementarias se usan para agregar información que no se mencionó antes. Ambas son importantes en un juicio o en una demanda, ya que ayudan a tener una mejor comprensión de lo que sucedió.

¿Qué dice el art. 426 de la Ley de Enjuiciamiento Civil sobre las alegaciones complementarias y aclaratorias?

Es importante destacar que una de las condiciones para que una alegación complementaria sea aceptada es que no modifique sustancialmente las pretensiones ni los fundamentos de derecho establecidos en los escritos de demanda o contestación.

Es preciso recordar que el momento procesal adecuado para presentar las alegaciones complementarias y aclaratorias es durante la Audiencia Previa, justo antes de la resolución de las excepciones procesales.

Por ello, recomendamos que en el momento en el que el juez nos solicite que ratifiquemos nuestros escritos de demanda o contestación, aprovechemos esta oportunidad para presentar nuestras alegaciones complementarias y aclaratorias.

Ten en cuenta también que la parte demandante tiene la opción de presentar alegaciones complementarias si la parte demandada introduce nuevos hechos en su contestación a la demanda, en relación con las excepciones materiales que puede plantear, como los hechos impeditivos, extintivos y excluyentes.

Sin embargo, si la parte demandada se limita a negar los hechos expuestos por la parte demandante o a negar la consecuencia jurídica, no sería apropiado presentar alegaciones complementarias.

Diferencias principales entre alegaciones aclaratorias y complementarias

Veamos las diferencias clave entre las alegaciones aclaratorias y complementarias:

Puntos clave de las alegaciones aclaratorias:

  • Se usan para corregir o aclarar algo que se ha dicho antes.
  • Buscan corregir un malentendido o una mala interpretación de lo que se dijo anteriormente.
  • No añaden nueva información, sino que aclaran o corrigen la información ya existente.
  • Se presentan en respuesta a algo que se ha dicho o presentado previamente.
  • Ejemplos de alegaciones aclaratorias: «quería decir que el accidente ocurrió a las 3 pm, no a las 4 pm» o «lo que dije anteriormente no refleja correctamente mis intenciones».

Puntos clave de las alegaciones complementarias:

  • Se usan para agregar información que no se mencionó anteriormente.
  • Proporcionan información adicional que puede ser importante para el caso.
  • No están destinadas a corregir o aclarar algo que se haya dicho anteriormente.
  • Se presentan cuando se descubre nueva información o cuando se olvidó mencionar algo importante anteriormente.
  • Ejemplos de alegaciones complementarias: «acabo de encontrar una prueba adicional que refuta la afirmación del otro lado» o «me di cuenta de que no mencioné que el demandado también estuvo presente en el lugar del accidente».

¿Tienes más dudas sobre las alegaciones aclaratorias y complementarias? No dudes en preguntarnos para resolver todas tus dudas.

Causas principales de la nulidad del testamento

Hay diversas causas que pueden provocar la nulidad de un testamento. Sin embargo, este puede ser impugnado en los juzgados. 

La nulidad del testamento es una situación legal que ocurre cuando un testamento no cumple con los requisitos legales necesarios para ser considerado válido. En este caso, el testamento no tendrá efecto y no se podrá ejecutar. 

Esto significa que la herencia queda sin reparto y heredarían aquellos contemplados por la Ley siguiendo el orden de sucesión hereditaria (excepto si el propietario de los bienes estuviera vivo y pudiese hacer un nuevo testamento).

Asimismo, la única persona que puede declarar nulo el testamento es el juez. Por esa razón, para declarar la nulidad habría que interponer un juicio ordinario.

¿Por qué puede declararse nulo un testamento?

Hay varias razones por las que un testamento puede ser declarado nulo:

1. Falta de capacidad

El testador debe tener capacidad legal para hacer un testamento. Si la persona que hace el testamento está bajo coacción o influencia indebida, o si está incapacitada por enfermedad mental o física, el testamento puede ser declarado nulo.

2. Formalidades incorrectas

Las leyes sobre testamentos requieren que se cumplan ciertas formalidades, como la escritura del testamento por escrito y la firma del testador ante dos testigos. Si estas formalidades no se cumplen, el testamento puede ser declarado nulo.

3. Contenido ilegal

El contenido de un testamento no puede ser ilegal o contrario a la moral y a las buenas costumbres. Si un testamento incluye disposiciones que van en contra de estas normas, puede ser declarado nulo.

4. Fraude

Si se demuestra que el testamento fue obtenido mediante fraude o engaño, puede ser declarado nulo.

5. Revocación

El testador puede revocar su testamento en cualquier momento antes de su muerte. Si el testamento ha sido revocado, pero aún se presenta como válido, puede ser declarado nulo.

Es importante destacar que la nulidad de un testamento sólo puede ser declarada por un juez y que el proceso puede ser largo y costoso. Por esta razón, es importante asegurarse de que el testamento cumpla con todos los requisitos legales y de que se haya hecho de manera adecuada para evitar futuros problemas.

¿Qué tipos de nulidad testamentaria existen?

Efectivamente, la nulidad del testamento puede ser total, parcial, absoluta o relativa, dependiendo de la gravedad de la infracción y de la parte del testamento que resulta afectada.

  • Nulidad total: se produce cuando el testamento es nulo en su totalidad, es decir, cuando todas las disposiciones incluidas en él son inválidas.
  • Nulidad parcial: se produce cuando sólo algunas disposiciones del testamento son inválidas y las demás son válidas.
  • Nulidad absoluta: se produce cuando el testamento es nulo por causas graves que afectan su validez, como la falta de capacidad del testador o el fraude.
  • Nulidad relativa: se produce cuando el testamento es nulo por causas menos graves, como la falta de cumplimiento de las formalidades legales requeridas, pero puede ser saneado mediante un proceso legal.

¿Quiénes están legitimados para ejercitar la acción de nulidad del testamento?

Las siguientes personas están legitimadas para ejercitar la acción de nulidad:

  • Los herederos pueden ejercitar la acción de nulidad si creen que el testamento es nulo y que les perjudica.
  • Los legatarios de un testamento anterior.
  • Los acreedores.
  • El Ministerio Fiscal.
  • Otros interesados: cualquier otra persona que tenga un interés legítimo en la situación puede ejercitar la acción de nulidad.

Es importante destacar que la legitimación para ejercitar la acción de nulidad varía dependiendo de la legislación de cada país. Por lo tanto, es recomendable consultar a un abogado especializado en derecho sucesorio para conocer con certeza quiénes están legitimados para ejercitar la acción de nulidad.

¿Cómo impugnar un testamento nulo?

Las personas afectadas pueden hacerlo por cláusulas en contra de herederos legales, legitimarios, herederos o legatarios favorecidos en testamentos anteriores revocados. 

La impugnación se realiza judicialmente solicitando al juez la nulidad total o parcial del testamento. El plazo para impugnar es de 5 años a partir del fallecimiento del testador o la obtención de una copia autorizada del testamento impugnado.

En Práctica Legal contamos con los mejores expertos sobre temas como este de nulidad del testamento y derecho sucesorio. Contáctanos para resolver todas tus dudas y asesorarte de la manera adecuada. 

Imagen post incapacidad laboral

La incapacidad laboral puede ser compleja, ¡te explicamos todo!

La incapacidad laboral es una situación por la que pasa un trabajador cuando está imposibilitado para realizar las funciones de su puesto de trabajo; ya sea por una enfermedad común o laboral, o un accidente laboral o no laboral.

Teniendo en cuenta esto, la incapacidad de un trabajador se valora según la gravedad y su evolución. Y sobre todo cómo afecta esa enfermedad al trabajo específico que desempeña esa persona.

Por ello, es importante diferenciar los diferentes tipos de incapacidad laboral para saber cómo solicitar el trámite y si se necesita ayuda profesional de un abogado que te ayude en el proceso. ¡Te resolvemos todas estas dudas aquí!

Tipos de incapacidad laboral

Hablamos de dos tipos de incapacidad laboral: temporal y permanente. 

1. Incapacidad laboral temporal

Este tipo de incapacidad también se le conoce como baja médica y tiene una duración máxima de 12 meses, aunque puede prorrogarse 6 meses más de forma excepcional llegando a los 24 meses.

La incapacidad temporal se produce cuando un trabajador no puede desempeñar su trabajo por una enfermedad o accidente y tiene que recibir asistencia médica temporal.

2. Incapacidad laboral permanente

La incapacidad permanente se da cuando el trabajador, tras estar en tratamiento médico, no evoluciona ni mejora. Por lo que en estos casos no se conoce el tiempo de recuperación o se calcula que la situación de incapacidad puede ser permanente.

Si alguien supera el tiempo máximo de incapacidad temporal, se barajará darle la incapacidad permanente cuando las afecciones se consideren de gran intensidad. 

Para que un trabajador tenga la incapacidad permanente, este debe sufrir una disminución funcional o fisiológica grave que limite o anule su capacidad para trabajar.

La incapacidad laboral permanente se divide a su vez en varios tipos de incapacidad según la gravedad: parcial, total, absoluto, gran invalidez.

Fases para solicitar una incapacidad permanente

La primera fase para solicitar una incapacidad es la vía administrativa, donde deberás reunir toda la documentación sobre el historial clínico. Si se trata de un accidente laboral, también hay que presentar todo lo pertinente a esto. 

Tras esto, y con la ayuda de un abogado especialista en temas laborales, deberás presentar la documentación (de forma presencial o telemática).

Durante el proceso, el solicitante pasará por un tribunal médico o un equipo de valoración de incapacidades (EVI), quien realizará un informe y lo enviará al Instituto Nacional de la Seguridad Social para que este último decida sobre la concesión de la incapacidad.

Si deniegan la incapacidad, se puede reclamar y acudir a la vía judicial. Esta es la vía a la que tienen que recurrir la mayoría, debido a que la Seguridad Social es muy restrictiva en estos casos. Por eso, es importante contar con un abogado especialista que facilite el proceso y determine el grado de incapacidad adecuado. 

Entonces, ¿cuándo es necesario la figura de un abogado?

Aunque en la vía administrativa no es obligatorio contar con un abogado especializado en Derecho Laboral y de la Seguridad Social, sí es recomendable si quieres hacer las cosas bien. 

Ojo, sí será imprescindible contar con un abogado en la segunda fase, la judicial, donde habrá que presentar documentos al juez y argumentos, además de enfrentarse a los letrados de la Seguridad Social. 

Otro factor importante, donde es esencial la presencia de un abogado especialista en incapacidades, es cómo enfocar los informes médicos. Independientemente de su contenido, aquí es clave las habilidades del abogado para seleccionar, exponer y plantear estos informes. 

Por otro lado, ten en cuenta que la vía judicial dependerá de lo aportado en la vía administrativa y del paso por el tribunal médico. 

Por eso, es aconsejable en la primera fase contar con el apoyo de un abogado especialista, quien te asesorará qué documentos son relevantes y cómo afrontar esta situación de la mejor manera posible; así como también, esta figura es importante porque no aportar documentos relevantes puede influirnos de manera negativa (en esta fase y en una posterior delante del juez).

¿Necesitas un abogado especialista en Derecho Laboral para evaluar qué tipo de incapacidad tienes y que te ayude a hacer los trámites para solicitarla? Contáctanos y pregúntanos sin ningún compromiso. 

¿Cuáles son los requisitos para presentar o poner una demanda?

Ya hablamos sobre qué son las demandas en otro de nuestros artículos recientemente. Pero hoy aquí vamos a entrar en detalle sobre cuáles son los requisitos necesarios para presentar una demanda.

Estos requisitos están recogidos en el artículo 23.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Como dato que destacar, cabe señalar que para poner una demanda es obligatoria la intervención de un abogado o procurador, excepto con los juicios verbales o proceso monitorio donde la cuantía de la reclamación no supere los 2.000 euros.

Requisitos para poner una demanda

A la hora de poner una demanda, debemos tener en cuenta varias cuestiones:

1. Contenido

Todo lo referente al contenido de una demanda se encuentra expreso en el art. 399 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Lo primero que habrá que aportar en una demanda son los datos de identificación del demandado y del demandante. Asimismo, hay que detallar un domicilio de ambas partes para que las notificaciones lleguen a su destino.

La segunda cosa importante es numerar y separar los hechos y fundamentos de derecho. Y se fijará con claridad y precisión lo que se pida.

Los hechos deberán narrarse de forma ordenada y el demandado podrá admitirlos o negarlos al contestar.

Además, se expresarán los medios, documentos o instrumentos que se aporten sobre los hechos que se describen y se formularán los razonamientos o valoraciones sobre estos.

2. Fundamentos de Derecho

Es la fundamentación jurídica en la que se apoya el actor. En los fundamentos de Derecho se incluirá:

  • El fondo del asunto planteado.
  • Las alegaciones sobre la capacidad de las partes.
  • Representación.
  • Competencia.
  • Fundamentos legales, leyes y artículos donde se apoyan las pretensiones que se someten al tribunal.
  • Clase de juicio donde se deba sustentar la demanda.

3. Especificar la cuantía de la demanda

Esto deberá exponerlo de forma justificada el demandante en su escrito inicial. Para ello, deberá revisar las reglas de determinación establecidas en los artículos 251 y 252 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Y será un punto clave para determinar el tipo de juicio.

Por lo que, si se reclama una cantidad de dinero determinada, esa será la cuantía de la demanda. Pero si el proceso del objeto es condenar a dar bienes o inmuebles, para fijar la cuantía, se tendrá en cuenta el valor de estos cuando se interpuso la demanda.

Si después de interponer la demanda, hay una alteración del valor de los bienes que son objeto del litigio, no implica la modificación de la cuantía ni del tipo de juicio.

4. Aportar los dictámenes periciales

Será el demandado quien tendrá que solicitar la presencia o no en el juicio el autor de los dictámenes periciales, que deberán entregarse 5 días antes de la audiencia previa.

Si el demandado no puede aportar dictámenes periciales, deberá entregar otros dictámenes para el juicio.

5. Solicitar la designación judicial de perito si es conveniente

El demandante puede solicitar que se proceda a la designación judicial de perito si lo ve necesario o le conviene. Y el Tribunal procederá a la designación si considera pertinente y útil el dictamen pericial solicitado.

La designación de perito también tiene un plazo de 5 días desde la presentación de la contestación a la demanda.

¿Tienes más dudas sobre los requisitos necesarios para poner una demanda? Contáctanos y te asesoraremos sobre cómo presentar la demanda, y te ayudaremos a gestionar todo el trámite desde el minuto uno.

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¿Qué son las demandas y en qué se diferencian de las denuncias y las querellas?

El único punto en común que tienen las demandas, las denuncias y las querellas es que son formas de iniciar un procedimiento judicial. Sin embargo, la vía judicial que se tome en cada una es diferente.

A continuación, en este artículo vamos a ver con detalles qué son las demandas, las denuncias y las querellas, y sus diferencias.

Diferencias entre demandas, denuncias y querellas

Como acabamos decir, la diferencia entre demandas, denuncias y querellas es la vía judicial en la que se va a actuar.

Mientras que la demanda se inicia el procedimiento judicial por la vía civil, mercantil o laboral, la denuncia y la querella son formas de iniciar un procedimiento judicial por la vía penal.

Por ejemplo, si se pretende cobrar un título de valor, se deberá interponer una demanda civil. O cuando se quiere declarar la existencia de un contrato de trabajo, habrá que demandar ante el juez laboral. Sin embargo, la comisión de un homicidio no puede ser objeto de demanda y tendrá que abrirse una investigación de delito por la jurisdicción penal.

Demandas: qué son y para qué sirven

Una demanda es una petición formal escrita que se presenta ante el Tribunal, ya sea civil, laboral o mercantil. A partir de unos hechos apoyados en unos fundamentos de derecho o jurídicos, se motiva la pretensión o reclamación formulada.

Normalmente, tiene que firmarse por el abogado o procurador, a menos que se reclamen cantidades inferiores a dos mil euros.

Además de la demanda ordinaria, está la demanda sucinta, que se hace en los juicios verbales, y las demandas especiales, entre las que se encuentran las demandas de divorcio o separación, división judicial de herencia, posesión, reclamos por incumplimiento de contratos o desahucio por impago, entre otras.

¿Qué son las denuncias?

La denuncia es una comunicación o declaración que se hace ante una autoridad que puede ser la policía, el juez o el Ministerio Fiscal. En ella debe haber la existencia de unos hechos que pueden ser delictivos.

Esta puede ser oral o escrita y será recogida por la autoridad con todo detalle de los hechos denunciados.

No es necesario contar con abogado o procurador para interponer una denuncia.

Algo diferenciador entre denuncia y querella es lo siguiente: quien presencia un delito público está obligado a denunciarlo. En cambio, la querella no es una obligación, sino un derecho donde se manifiesta la intención de ser parte acusadora del procedimiento.

¿Qué son las querellas y qué características presentan?

La querella es un escrito que se presenta ante el Juzgado competente, donde el sujeto que la interpone pone en conocimiento la presunta comisión de un delito y ejercita la acción penal.

En este caso, sí es necesario la presencia de un abogado y procurador.

A diferencia de la denuncia, la querella se caracteriza por:

  • Ser una declaración de voluntad, muestras tu intención de personarte como acusación particular. La denuncia por su parte puede ser anónima.
  • Ser un derecho que corresponde a quien se siente ofendido por un delito.
  • Debe cumplir unos requisitos, que deben estar presentes: tiene que presentarse ante el Juzgado competente o ir firmada por el querellante.
  • Puede requerir una fianza.
  • El querellante forma parte del proceso y esto significa que puede pedir pruebas, actuar y presentar recursos.

Esperamos que con este post sobre qué son las demandas, las denuncias y las querellas, y sus diferencias, hayas aclarado tus dudas. Si no es así y estás en busca de un abogado especializado en demandas y querellas, contacta con nosotros sin ningún compromiso; estaremos encantados de ayudarte.

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Qué hacer ante una negligencia médica

Las negligencias médicas son más comunes de lo que pensamos aquí en España. Esto puede deberse a que la Sanidad Pública y Privada no está viviendo su mejor momento con tantos recortes, falta de control, precariedad de medios y ausencia de profesionalidad de los responsables. 

Por tanto, si has detectado una negligencia médica, es importante que sepas qué hacer desde el minuto uno y cuentes con un abogado especialista en negligencias médicas que te asesore en todo momento. 

¿Qué es una negligencia médica? Casos más comunes

Una negligencia médica o mala praxis médica se produce cuando un profesional sanitario no sigue los protocolos o estándares médicos exigibles, ya sea por omisión o por acción, provocando daños físicos y/o morales al paciente.

Algunos casos comunes de negligencia médica son:

  • Errores en el diagnóstico o en su interpretación.
  • Retraso en el diagnóstico.
  • Operaciones con resultados lesivos.
  • Daños producidos por el material quirúrgico u olvido en el interior del paciente.
  • Prescripción errónea de medicamentos
  • Falta de revisión del paciente en el postoperatorio.
  • Muerte del paciente por no prestar asistencia de urgencia.
  • Infecciones intrahospitalarias.
  • No consecución del resultado prometido en cirugía estética voluntaria.
  • Falta de consentimiento informado y de la información previa del acto a realizar con sus consecuencias y alternativas.

¿Qué plazos hay para demandar a un médico por negligencia médica?

Los plazos para reclamar una negligencia médica varían en función de:

  1. El proceso en el que se va a iniciar la reclamación.
  2. El tipo de lesión o daño.
  3. Si la negligencia se ha producido en la sanidad privada o pública.

Si la lesión ha sido provocada por la Sanidad Privada, el proceso tiene carácter civil. La penal solo será para los casos más graves. Tenemos hasta 5 años si tenemos una responsabilidad contractual. 

En el caso de que la lesión proceda de la Sanidad Pública, el proceso tiene carácter administrativo y el tiempo para reclamar los daños es de 1 año. Por lo que hay que agotar antes esta vía antes de acudir a los Tribunales, ya se trate de una lesión o de una muerte.

¿Y qué pasa si la negligencia médica viene por una aseguradora (responsabilidad extracontractual)? Solo habrá 1 año para reclamar los daños ocasionados.

¿Cuáles son los pasos para denunciar?

Una vez que has detectado una negligencia médica, lo primero de todo es contactar con un abogado experto en el tema. En Práctica Legal contamos con los mejores profesionales expertos en derecho sanitario y con experiencia resolviendo este tipo de denuncias; así que no dudes en consultarnos.

En resumen, el proceso para iniciar una reclamación es el siguiente:

  • Identificar la negligencia médica y quién la ha cometido.
  • Si se trata de la Sanidad Pública, hacer un escrito al responsable del hospital y al médico en cuestión. 
  • En este punto, nos encargaremos de realizar un estudio de viabilidad para fundamentar la demanda. Y reuniremos toda la documentación. Aquí habría que incluir el historial médico, recetas y partes de baja. 
  • A continuación, reuniremos los informes periciales. La figura del perito es clave para demostrar que la víctima ha sufrido una negligencia médica.

Y tras este estudio del caso, el abogado determinará si recurrir a la jurisdicción administrativa (Sanidad Pública), a la jurisdicción civil (Sanidad Privada) o a la jurisdicción penal (para los casos más graves, donde puede solicitarse multas o penas de prisión y la inhabilitación del facultativo).

¿Cuánto pueden indemnizarte?

La indemnización por una negligencia médica dependerá del daño físico y/o moral ocasionados, de los años del paciente, de su historial médico y sobre todo de su esperanza de vida. 

Es difícil hacer una aproximación, pero podemos partir de algunos casos donde se han llegado a recibir 120 mil euros por la pérdida de un ser querido. Incluso algunos casos de lesiones crónicas, la indemnización ha ascendido al millón de euros.  

Como puedes imaginar, el estudio de viabilidad de una acción por negligencia médica es complejo y se necesita una figura especialista que pueda guiarte paso a paso en este proceso y evitar que los plazos para presentar reclamaciones se cumplan. 

Ponte en contacto con nosotros aquí si quieres hacernos cualquier pregunta. Estaremos encantados de ayudarte.

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Trabajar en festivos: ¿puede la empresa obligarme o no?

Un día festivo es un día no laboral, es decir, no es obligatorio trabajar ese día. Pero, ¿qué pasa si la empresa obliga al trabajador a trabajar un día festivo? 

Muchas son las dudas sobre trabajar en festivos y para disipar todas ellas, a continuación, vamos a aclarar algunas cuestiones:

  • ¿Cuándo es para los trabajadores obligatorio trabajar en festivo?
  • ¿Qué dice sobre esto el Estatuto de los Trabajadores?
  • ¿Qué pasa si alguien trabaja un festivo? ¿Puede recuperarlo?

¿Qué dice el Estatuto de los Trabajadores sobre trabajar en festivo?

“La prestación de trabajo en horas extraordinarias será voluntaria, salvo que su realización se haya pactado en convenio colectivo o contrato individual” (art. 35).

Esto quiere decir que, si se ha acordado en convenio o contrato trabajar días festivos, el trabajador deberá cumplir con esta obligación y será remunerada de manera extraordinaria. 

El artículo 37.2 del Estatuto de los Trabajadores dice que los días festivos son un derecho del trabajador. En España hay 14 fiestas laborales al año (12 a nivel nacional y autonómico, y 2 de ámbito local). Y estas fechas pueden verse en el calendario laboral de cada año, publicado en el BOE. 

Ten en cuenta que estos días festivos son días en los que el trabajador cobra su sueldo y no tiene que trabajar.  

Por otro lado, también viene estipulado por ley que los domingos que caen en festivos, serán trasladado al lunes (Real Decreto 2001/1983 sobre la regulación de la jornada de trabajo, jornadas especiales y descansos). 

Ahora bien, ¿qué pasa si ese festivo coincide con un descanso? El empresario no tiene la obligación de trasladar el festivo o dar un descanso otro día si no se establece nada en el contrato o en el convenio colectivo.

Asimismo, en muchos sectores empresariales, se trabajan los festivos. ¿Cuánto se paga a un trabajador por ese día festivo? 

¿Qué pasa si trabajo un festivo y cómo se recupera?

Lo primero que tienes que hacer es dirigirte a tu convenio colectivo para comprobar cuánto se paga por trabajar un día festivo y ver cómo se regula la retribución y los derechos del trabajador en general.

Entonces, ¿cuándo se trabaja un día festivo? Principalmente hay dos motivos:

Trabajar en festivos por circunstancias excepcionales

En caso de enfermedad, por ejemplo, si un trabajador se pone enfermo en día festivo que le tocaba trabajar, la empresa tiene que pedir a otro trabajador que le cubra. 

Esto está regulado en el Real Decreto 2001/1983, donde se dice que todas las horas trabajadas en festivo se incrementen en un 75 %, salvo descanso compensatorio.

Por tanto, si se compensa con un 75 % la hora trabajada, ¿cuánto se cobra? Para hacer este cálculo, debemos hacer lo siguiente:

  • Conocer el salario bruto anual.
  • Después, dividirlo entre el número de horas anuales que se fija en el convenio colectivo.

Por ejemplo, un trabajador con un salario de 25.000 euros anuales con una jornada de 1900 horas al año, su salario por hora trabajada es de 13,15 euros. Incrementado esto en un 75 %, la hora trabajada se abonaría a 23,01 euros.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que también se puede compensar el festivo por otro día de descanso. La opción de descanso o compensación económica dependerá del convenio, acuerdo entre las partes o lo que decida la empresa.

En caso de que la empresa te deba el pago del complemento de trabajo en festivos, podrías reclamarlo judicialmente a través de una demanda ordinaria de reclamación de cantidad con intereses del 10 %. 

Trabajar en festivos por el calendario laboral de turnos de la empresa

Este es el segundo motivo por el que se puede trabajar un día festivo. A principio de año los trabajadores saben normalmente qué días festivos tienen que trabajar porque les dan el calendario laboral anual de la empresa. 

Algunos convenios establecen un plus económico, mientras que otros prefieren dar un descanso compensatorio. Ante la duda, hay que ir al convenio colectivo para ver cómo está regulado. 

Conclusión

Cualquier convenio puede mejorar los derechos de los trabajadores para aumentar la compensación de trabajar en festivo, aumentar los días de descanso como compensación por trabajar en festivo y limitar las causas para trabajar esos días.  

Por eso, es importante que cada trabajador conozca el convenio colectivo y haga un seguimiento de este para detectar cualquier modificación o mejoras que se realicen.

Si necesitas ayuda y asesoramiento legal sobre trabajar en festivos porque tu empresa no cumple con lo establecido en el convenio, contacta con nosotros para guiarte en todo el proceso legal.

Imagen Post Cláusulas abusivas en los contratos

Cláusulas abusivas en contratos

Una cláusula abusiva implica un daño para el consumidor y para ello hay una serie de legislaciones que la ampara. 

El hecho de tener alguna cláusula abusiva en un contrato no quiere decir que este se convierta en nulo, pero sí conseguiremos anular de la escritura la parte que afecta al consumidor. 

A continuación, vamos a detallar bien qué son las cláusulas abusivas, cuáles son las más comunes y qué pasos seguir para reclamar una. 

¿Qué son las cláusulas abusivas?

Las cláusulas abusivas contractuales son las que se añaden a los contratos que no han sido negociadas individualmente, que han sido introducidas de mala fe y que causan un desequilibrio importante en cuanto a derechos y obligaciones derivados del contrato, en perjuicio del consumidor.

Un dato importante a considerar es la persona que pretenda alegar la existencia de una cláusula abusiva. En concreto, de su condición o no de consumidor. Por tanto, podrá alegar una cláusula abusiva un consumidor, que es la persona que compra un bien o servicio (y no profesionales o empresarios y personas jurídicas, estos podrán hacerlo pero a través de otro procedimiento diferente).

Las cláusulas abusivas tienen su respaldo legal en:

¿Cuáles son las cláusulas abusivas?

Muchas empresas incluyen en sus contratos una cláusula donde se eximen de responsabilidad. Y aunque el consumidor firme el contrato, este debe saber que puede estar ante una cláusula abusiva y tiene derecho a reclamar.

Algunas de estas cláusulas son las que imponen al consumidor algunos gastos de documentación y tramitación. Por ejemplo, es el caso de que un promotor estipule que el comprador de un inmueble cargue con los gastos de la titulación.

Otro caso es el de las empresas de telefonía que te obligan a tener permanencia, imponiendo al consumidor no darse de baja durante un periodo de tiempo y si lo hacen serán sancionados. Sin embargo, siempre que el consumidor mantenga la buena fe y no aproveche estas ofertas en perjuicio de la empresa (y si a esto le sumamos la insatisfacción del consumidor o que el servicio no se ha prestado de forma correcta), el consumidor no tendrá la obligación de cumplir con los plazos de permanencia.

Otros contratos en los que solemos ver cláusulas abusivas son el de las hipotecas o préstamos bancarios: cláusulas suelo, cláusulas de intereses moratorios, cláusulas de vencimiento anticipado, cláusulas de IRPH y cláusulas de renuncia a una serie de derechos.

¿Qué hacer para reclamar una cláusula abusiva?

Si después de leer y revisar el contrato, detectas alguna cláusula abusiva, lo primero que tienes que hacer es pedir ayuda a un abogado especialista en reclamar cláusulas abusivas. O si tienes dudas sobre si es o no una cláusula abusiva contractual, consúltanos lo antes posible para asesorarte y asegurarnos de que nos prescriban los plazos pertinentes. 

Los pasos son los siguientes:

  • Deberás presentar una reclamación en el Servicio de Atención al Cliente de la empresa que haya prestado el servicio. Y reclamarás que eliminen esa cláusula y la devolución de la cantidad económica que te haya supuesto.
  • Pero, ¿qué pasa si te desestiman la reclamación? El siguiente paso será acudir a la vía judicial. Tendrás que alegar su existencia en el contrato y pedir su nulidad. Con ello, si lo consigues, obtendremos el contrato plenamente vigente y esas cláusulas abusivas desaparecerán, como si nunca hubiesen existido.  

¿Tienes más preguntas sobre qué son las cláusulas abusivas o cómo reclamarlas? Contáctanos sin ningún compromiso para resolver tus dudas.

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Traspaso de negocios en empresas familiares: cómo hacerlo y evitar conflictos

Según las estadísticas, el 80 % de las empresas familiares no pasan de la tercera generación. 

Sin embargo, en España el 90 % de las compañías de diferentes sectores son empresas familiares. Esto significa que más de la mitad del empleo privado se genera por estas empresas.

Uno de los problemas que surgen en la empresa familiar es la sucesión de la administración justo cuando el gestor principal se jubila. 

A continuación, te recomendamos cuál es la mejor forma y cómo hacer un traspaso de negocios en empresas familiares.

¿Cómo hacer un traspaso de negocios en empresas familiares? La donación

El traspaso de un negocio es la cesión de la titularidad de un negocio o de sus derechos de explotación a un nuevo titular a cambio de una compensación. 

Y en el caso de traspaso de negocios en empresas familiares, de padres a hijos, la opción más recomendada es la donación. 

¿En qué consiste la donación?

Cuando un padre dona a su hijo un negocio, el donante cede la titularidad y explotación de la empresa al hijo sin nada a cambio. 

Se caracteriza porque es una transmisión voluntaria de la propiedad (y en vida). Y debido a que debe realizarse de forma legal, debe hacerse mediante contrato. 

¿Y qué ocurre si el traspaso no es familiar? Si el traspaso no es de un padre a un hijo, debe formalizarse por un contrato específico y diferente. Y la persona que recibe la empresa, deberá pagar por este derecho una cantidad acordada. Además, la carga fiscal no está bonificada.

¿Qué implica una donación en términos fiscales?

Por un lado, el hijo debe declarar los bienes adquiridos en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. El tipo impositivo variará según el valor del negocio traspasado y la Comunidad Autónoma donde resida el hijo. 

Y como el patrimonio del padre se altera al realizar la donación, este deberá reflejarlo sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

Por otro lado, el Impuesto sobre el Patrimonio puede afectar a este traspaso de negocio, ya que grava el patrimonio de personas físicas cuando supere una cantidad. Y esto está regulado por las Comunidades Autónomas.

En este sentido, hay una serie de excepciones en las donaciones de negocios familiares, donde hay una exención del pago de este impuesto.

¿Cuándo quedará exenta la donación?

Según la Ley, la donación quedará exenta si los elementos patrimoniales transmitidos están sujetos a una actividad económica. 

Esta actividad económica se define como la ordenación por cuenta propia de los medios de producción y recursos humanos con el fin de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.

Y en lo que se refiere al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, la donación de la empresa familiar tiene una reducción del 95 % (en algunas Comunidades Autónomas puede llegar al 100 %) del valor de adquisición si se cumples estos requisitos:

  • El donante tiene 65 o más.
  • La donación está exenta del impuesto de patrimonio y el sucesor mantiene la exención durante los 10 años siguientes a la transmisión.

Sin duda, en el caso de la transmisión de empresas familiares, un plan de sucesión es la mejor opción para que se determine cómo se va a desarrollar el cambio de administrador y que no afecte a la actividad empresarial; sin originar conflictos legales.

Si tienes dudas sobre los traspasos de negocios en empresas familiares, te recomendamos que nos contactes para que uno de nuestros abogados especialistas pueda asesorarte de la mejor forma según tu circunstancia. 

Imagen Post Defensa del Consumidor

¿Qué opciones tiene un consumidor a la hora de reclamar ante un mal servicio?

¿Alguna vez has comprado un producto o has contratado un servicio y te has llevado una decepción? La primera cosa que nos viene a la cabeza cuando somos consumidores y no estamos conforme con lo que hemos contratado es poner una hoja de reclamación. Esta es una vía. 

Pero, ¿qué otras opciones existen? ¿Poner o no una queja ante el defensor del consumidor?

Sin embargo, no todos los consumidores reclaman porque quieren evitarse dolores de cabeza. Estos trámites suelen ser muy largos y tediosos. Pero debes saber que como consumidor tienes el derecho de denunciar a una empresa por fraude. 

Razones para denunciar a una empresa

Entre las principales razones para denunciar a una empresa se encuentran:

  • El producto adquirido se encuentra en mal estado.
  • Mala atención al cliente.
  • El precio no se corresponde con lo que se ofertaba en el catálogo.
  • Servicio pésimo de postventa.
  • No se respeta la garantía del producto adquirido.
  • Se niegan a aceptar la devolución de un producto que está en malas condiciones.

Opciones que tiene el consumidor cuando va a reclamar ante un mal servicio

Estas son las opciones que el consumidor tiene:

Resolverlo de forma amistosa con la empresa

Siempre se recomienda empezar por aquí. Y si de primeras no da resultados, el siguiente paso es pedir la hoja de reclamaciones.

La empresa tiene la obligación de dártela gratis y si no lo hace, puedes llamar a la policía. 

En caso de que sea un sitio online, pide la hoja al servicio de atención al cliente o descárgate el impreso en el sitio web oficial de la Dirección General de Consumo de tu Comunidad Autónoma.

Entrega la hoja de reclamaciones a la OMIC (Oficina municipal de información del consumidor)

Rellena y firma la hoja de reclamaciones, detalla el motivo de la queja y la fecha. Después, una hoja será para ti, otra para el establecimiento y para la Administración. 

Acto seguido, haz fotocopias de los documentos, ya sean capturas, folletos, tickets, facturas o contratos.

Y finalmente entrega a la Administración su hoja, junto con las pruebas, en la OMIC de tu localidad o a la Dirección General de Consumo de tu Comunidad Autónoma. Puede ser en persona, por email o vía telemática. 

Este organismo será el que analizará tu caso y contactará con la empresa para facilitar un acuerdo. Si la empresa no da ninguna respuesta, estudiará si ha infringido la normativa. Si es así, abrirá un expediente que acabará en multa. 

Reclamaciones ante el defensor del consumidor de sectores específicos

Además de tramitar la reclamación por la OMIC o Asociaciones de Consumidores, dependiendo del sector de la empresa, hay unos protocolos establecidos para hacer la denuncia ante el defensor del consumidor en sectores específicos:

  • Bancos y entidades financieras: Servicio de Reclamaciones del Banco de España.
  • Transporte aéreo: Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).
  • Transporte marítimo y vías navegables. Reclamaciones por cancelaciones y retrasos.
  • Seguros: Servicio de Consultas y Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.
  • Empresas de suministros (gas, agua, electricidad): Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
  • Inversiones: Comisión Nacional del Mercado de Valores.
  • Telecomunicaciones: Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital.
  • Protección de datos de carácter personal: Agencia Española de Protección de Datos.

Arbitraje de consumo

Cuando la Administración no consigue resultados en un tiempo, pasamos al Arbitraje de Consumo. 

Este es un servicio público y un sistema gratuito y sencillo que permite resolver los conflictos de consumo por vía extrajudicial. Pero con efecto vinculante, ejecutivo y rápido (sin necesidad de llegar a los tribunales).

El requisito para este sistema de arbitraje es que la empresa esté adherida al sistema arbitral de consumo

Algo a considera si escogemos esta vía es que:

  • Si la empresa no cumple con lo que dicte el laudo, solicitaremos su ejecución ante un juez de primera instancia.
  • El laudo arbitral no permite acudir a los tribunales ordinarios por una misma causa.

Por tanto, si no recurrimos a la mediación o arbitraje, podemos ir a juicio.

Juicio

Aunque el juicio es lento y más costoso que otras opciones, existen momentos que te conviene. Ten en cuenta estos supuestos:

  • Si reclamas un importe inferior a 2000 euros, no necesitas un abogado o procurador y podrás poner la demanda a tu nombre. Esto significa que te ahorrarás una buena cantidad.
  • Si reclamas una cantidad superior a dos mil e inferior a 6 mil euros, la demanda se tramitará por juicio verbal. 
  • Si la cuantía que se reclama es superior a 6 mil euros, se hará por juicio ordinario. Aquí sí tiene que haber un abogado y procurador, aunque te puedes beneficiar de un abogado de oficio.

Está claro que antes de acudir a los tribunales, se recomienda solucionar la reclamación de forma amistosa. 

No obstante, si tienes más preguntas sobre cuáles son tus derechos como consumidor y qué otras opciones tienes para reclamar ante un mal servicio, consúltanos sin compromiso para resolver todas las dudas.